lunes, 28 de julio de 2014

El mejor amigo del hombre en www.nutrimascot.es


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¿Quien no se ha visto tentado en numerosas ocasiones por los ojos tiernos de un cachorrito? Todos sabemos que el perro es conocido por ser "el mejor amigo del hombre", pero ¿sabremos nosotros corresponderle de forma adecuada? Antes de dar el paso definitivo y tomar la decisión de aumentar nuestra familia con un perro (mucho mejor si es adoptado) debemos ser conscientes de que no es un peluche. Un perrito es un ser vivo que dependerá de nosotros para casi todo y en nuestra mano está que tenga una vida larga y feliz.

Por tanto, te recomendamos que tomes nota de algunos consejos que pueden ayudarte con el cuidado de tu animal de compañía.


  • Cobijo


    Lo más normal en la actualidad es vivir en un piso o chalé, por lo que nuestro perro permanecerá en el interior del hogar. Aún así, deberás preparle un "nido" o lugar especial para que pueda descansar o disfrutar de algún momento de intimidad o soledad. Si el perro es grande, una colcha mullida para que pueda estirarse bien o una colchoneta fina serán suficientes. Los perros pequeños o tirando a medianos suelen preferir "cestitas" hechas de gomaespuma, que puedes conseguir en cualquier tienda de animales. Recuerda que en invierno seguramente tu perrito agradezca una manta extra que le aporte más calor, e incluso le encantará si pones su cama cerca de algún radiador. Es importante mantenerles alejados de corrientes de aire.
    Si en cambio tu can vive la mayor parte del tiempo en el jardín o patio, es vital para su bienestar que disponga de cobijo de las situaciones meteorológicas extremas y, a ser posible, debe pasar la noche en el interior de la casa o en una caseta bien acondicionada en invierno.
  • Alimentación


    La comida que aportes a tu animal de compañía determinará en gran medida su salud y estado de ánimo. ¡Ten mucho cuidado con los piensos baratos! Muchos de ellos contienen demasiada grasa y pueden dañar el gígado de tu compañero. Piensa cómo te sentirías tú si todos los días comieras pizzas o hamburguesas. Consulta a tu veterinario qué marcas son las más adecuadas por el tamaño y actividad física que realice tu perro.
    También debes tener en cuenta que, si todavía es un cachorro, deberá alimentarse con un pienso especial, y que deberás ir adaptando las cantidades según vaya convirtiéndose en adulto. cuando haya parado de crecer, seguramente debas reducir el aporte en la canitdad de comida, no queremos que sufra obesidad, algo cada vez más común en perros sedentarios que no salen todo lo que necesitan.
    No olvides que debe tener siempre a su disposición agua fresca, especialmente si se alimenta de pienso y durante el verano.
    Y un úlimo consejo: alerta con proporcionarle chucherías por las que tu perro rogará y lloriqueará como dulces o embutidos. Son altamente perjudiciales para él, ya que su organismo no las metaboliza bien. Tampoco es bueno darle huesos, que pueden astillarse y perjudicar su boca o garganta.
  • Ejercicio


    Antes de elegir tu tipo de perro, deberás pensar bien en cuáles son tus rutinas y si tendrás todo el tiempo requerido para sacarlo a pasear. Al menos, el animal deberá salir tres veces al día para hacer sus necesidades y una de estas veces el paseo deberá prolongarse bastante más, para que tu nuevo compañero pueda ejercitarse, conocoer su entorno, relacionarse con otros perros y vivir grandes experiencias perrunas a través dle olfato.
    Si no eres excesivamente deportista, una pelota o juguete para lanzárselo en el parque harán que tu compañero de juegos gaste energías mientras tu puedes permanecer tranquilo.
  • Limpieza e higiene


    Resulta fundamental que todos los cacharros de alimetación caninos sean lavados con mucha frecuencias, así como que mantengamos su ropa de cama limpia y libre de arena, pelos acumulados o restos de comida.
    Los perros de pelo largo deben ser cepillados todos los días, si son de pelo corto será suficiente con un par de veces a la semana. Es básico para mantener su piel sana y evitar que se les formen incómodos nudos. Además, es un buen momento para revisar si tienen alguna anomalía como alguna heridita, bulto o alteración cutánea.
  • Salud


    Por ley, todos los perros deben ser vacunados contra la rabia una vez al año. Normalmente, los ayuntamientos suelen organizar campañas de vacunación anuales, así que pregunta en tu consistorio cuándo se organiza porqu suele ser bastante más económico que una vacuna en una clínica veterinaria tradicional.
    Por otra parte, también deberás desparasitar periódicamente a tu animal, normalmente con unas pastillas cuyo coste no es muy elevado y que le puedes mezclar con su comida pra que le resulte más fácil ingerirlas.
    La salud sexual de tu animal también es fundamental para que éste sea feliz. Para evitar camdas no deseadas y la frustración de no poder aparearse, lo mejor es esterilizar a tu perrito alrededor de los siete u ocho meses de vida. Algunos veterinarios recomiendan esperar a que las perras hayan pasado su primer celo, para asegurarse de que se han desarrollado correctamente.
    La esterilización es un procedimiento muy sencillo que evitará problemas de salud posteirores en tu animal y que conlleva otras ventajas. Para las perras, evitarás que durante la época de celo se vean acosadas por los perros del barrio. Si tu amigo es macho, la esterilización evitará que trate de escaparse de casa y que ande triste o nervisoso cuando huela a las hembras en celo.
  • Como cuidar a tu perro en www.nutrimascot.es

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    Casa y Alojamiento:


    Primero asígnale un lugar a tu perro. Puede ser dentro o fuera de la casa, sólo fíjate que en él se pueda resguardar del sol, la lluvia y el frío. Si va a vivir dentro de la casa, escoge un espacio especial para colocar su cama. Tu perro debe tener su propio espacio.
    Mantén siempre limpio el lugar donde habita tu perro, además de seco y ventilado, para que no guarde humedad, calor ni malos olores. Es lo mejor para el perro y para ti.
    Nunca uses desinfectantes comunes en el hogar, como cloro, limpiadores para pisos, para vidrios, etcétera. Puedes usar detergente, pero debes enjuagar muy bien la casa para no dejar residuos, porque ocasionan alteraciones en la piel de los animales, las cuales pueden llegar a ser graves.
    Tampoco utilices insecticidas, a menos que tu perro no esté en contacto con estos productos. En todo caso, después de la aplicación ventila perfectamente el área por lo menos cuatro o cinco horas antes de que tu mascota esté en el lugar. Los insecticidas le causan intoxicaciones severas y hasta la muerte.
    Jamás dejes venenos o productos para exterminar fauna nociva, como venenos para ratas, cucarachas, alacranes, etcétera, al alcance de tu perro, porque estos productos pueden matarlo en pocas horas si no los atiende inmediatamente el veterinario.



    Accesorios y utensilios:

    Los accesorios ideales para alimentar y darle agua a tu mascota están hechos de aluminio porque este material no se oxida y es fácil de asear. Además, tu perro no podrá mordisquearlos. También son aceptables los accesorios de plástico, siempre y cuando tu perro no los destruya. Es importante que escojas el tamaño de los utensilios en proporción al animal y que consideres el número de animales: cada uno de ellos debe tener su propio plato, para evitar pleitos o que alguno se quede sin comer.



    Los Juguetes:

    Los huesos de carnaza son ideales, porque además de servir como juguetes, son efectivos para limpiar los dientes y fortalecerlos. Son especialmente útiles cuando los cachorros destruyen las cosas del hogar. Te conviene comprar al menos uno a tu perro.
    Las pelotas deben ser proporcionales al tamaño de tu perro. Nunca deben ser pequeñas porque tu mascota puede tragárselas y causarle diversos trastornos o hasta la muerte por obstrucción. Tampoco deben ser de esponja ni plástico flexible –pelotas inflables–, pues al morderlas es fácil que tu perro trague fragmentos del material, y con el tiempo tenga trastornos intestinales severos.
    Se recomiendan los muñecos de trapo.

    En el Baño:


    ¿Cada cuándo debes bañar a tu perro? Debes bañarlo cada tres o cuatro semanas, para evitar el exceso de humedad en la piel y, como consecuencia, su resequedad.

    ¿Con qué debes bañarlo? Usa agua tibia y jabón neutro, con el fin de evitar enfermedades de la piel, como resequedad, caspa, urticaria, etcétera. Si el animal tiene parásitos externos como pulgas o piojos, báñalo con algún jabón especial, como jabón del Perro Agradecido, Asuntol o alguno recomendado por tu veterinario.

    Nunca uses champú, acondicionadores, ni detergentes, porque resecan la piel, causan caspa, o problemas que pudieran llegar a ser graves.

    Cepillado. Si tu perro es de pelo largo cepíllalo a diario con una carda especial –cepillo para perros– y si es de pelo corto, cepíllalo por lo menos 3 veces a la semana para mantener la sedosidad y brillo del mismo.

    Uñas. Si tu perro vive dentro de la casa es necesario que le revises las uñas, porque en esas condiciones las uñas no se desgastaran naturalmente y crecen en exceso. Esto le causará molestia al caminar, dolor e, incluso, se le pueden enterrar y producir abscesos. Mejor recórtalas cada dos o tres meses con la ayuda del veterinario, según sea el caso.

    Oídos. Son una parte fundamental de la anatomía de tu perro. Junto con el olfato, los perros piensan con este sentido; quizás lo usan más que la vista. Por tanto, debes limpiar los oídos de tu perro con detenimiento y cuidado por lo menos una vez al mes. El procedimiento es relativamente sencillo. Puedes utilizar agua oxigenada o un poco de vinagre rebajados con la misma porción de agua. Limpia la oreja de la parte interna –la que está en contacto con el cuerpo– con un algodón mojado con alguna de las sustancias mencionadas, cuantas veces sea necesario hasta que queden bien limpias. Posteriormente, con una mano levanta la oreja y con la otra moja un algodón limpio; exprímelo lo más posible dentro del oído. De inmediato, oprime ligeramente la parte baja del oído –no de la oreja–, y dale un ligero masaje por unos segundos. Deja que tu perro sacuda la cabeza para que expulse el exceso de líquido del oído. Por último, con un algodón seco limpia la parte interna de la oreja y del conducto auditivo. Repite el mismo procedimiento para limpiar el otro oído. Desde luego, para que lo hagas bien, necesitarás algo de práctica.

    Sacos anales. Comúnmente olvidamos los sacos anales o simplemente no sabemos que existen, pero juegan un papel importante. Si no los limpias constantemente tu perro defecará con dificultad o sufrirá de estreñimiento severo y dolor.

    Estos sacos se encuentran en la parte interna y final del recto, junto al ano. No se ven pero puedes palparlos. Para limpiarlos, levanta la cola a tu perro. Al lado del ano sentirás pequeños abultamientos –éstos son los sacos anales. El procedimiento es fácil. Colócate a un costado del animal; levántale la cola con una mano, y con la otra desliza suavemente los dedos índice y pulgar a ambos lados del ano para que no lesiones el área. Un líquido maloliente saldrá a presión: es excremento atrapado en los sacos que no puede salir sin una ligera presión. Si nada sale, no te preocupes: pudiera ser un buen signo, pues tu perro pudo hacerlo sin tu ayuda, con el famoso cochecito. Si no sale nada pero sientes abultamiento en los sacos, consulta al veterinario.

    Si tienes un perro de raza pequeña seguramente tendrás que limpiarle los sacos anales. Si, en cambio eres dueño de uno grande o mediano, a lo mejor no tendrás que hacerlo, pero no te confíes.

    Dientes. Son una parte importante, pues con ellos tu perro tritura el alimento que come. Lávalos con productos y cepillos especiales para perros; nunca con tu pasta, es muy agresiva para ellos, les pica y les arde. Si prefieres, proporciónale huesos de carnaza para que se los limpie él mismo y te liberes del round.

    Ojos. Los ojos son la vida. Los animales de razas pequeñas suelen sufrir padecimientos en los ojos, generalmente se les irritan y lagrimean mucho. porque se encuentran cerca del suelo y el polvo los infecta. Te recomendamos laverle los ojos y el área por donde corre la lágrima –pelitos pigmentados– por lo menos tres o cuatro veces a la semana con agua de manzanilla tibia y fresca. Si tu animalito presenta otros signos, como ojos cerrados, párpados inflamados, dolor al tocarlos, comezón, inflamación del tercer párpado por más de cinco días, u opacidad del ojo, llévalo al veterinario para que haga la revisión pertinente. No dejes pasar más de ocho días sin que tu perro sea examinado por un veterinario. La negligencia puede ser grave.

    Instrucciones para salir a pasear:

    Acostúmbralo a salir siempre con collar y correa. De esta manera puedes tener control sobre él y evitar que lo atropelle un coche, agreda a alguien, se pelee con otro animal o se extravíe.

    Ponle siempre su placa de identificación. Si llegara a extraviarse, la placa aumenta grandemente tus posibilidades de encontrarlo.

    Siempre lleva contigo una bolsa para levantar el excremento de la vía pública.

    Vigila que no coma desperdicios, excremento de otros animales, tierra, etcétera, pues puede enfermarse.

    Si vas a salir en coche, no le des nada de comer, por lo menos dos horas antes de la salida. Se trata de que no vomite ni defeque en tu coche. Puedes darle de beber agua solamente antes y después del paseo. De todos modos, asegúrate que orine antes de subirse al coche. De ser posible, llévalo en jaula transportadora; es lo mejor.



    El Manual del Perro viajero:


    Acostúmbralo a salir siempre con collar y correa. De esta manera puedes tener control sobre él y evitar que lo atropelle un coche, agreda a alguien, se pelee con otro animal o se extravíe.

    Ponle siempre su placa de identificación. Si llegara a extraviarse, la placa aumenta grandemente tus posibilidades de encontrarlo.

    Siempre lleva contigo una bolsa para levantar el excremento de la vía pública.

    Vigila que no coma desperdicios, excremento de otros animales, tierra, etcétera, pues puede enfermarse.

    Si vas a salir en coche, no le des nada de comer, por lo menos dos horas antes de la salida. Se trata de que no vomite ni defeque en tu coche. Puedes darle de beber agua solamente antes y después del paseo. De todos modos, asegúrate que orine antes de subirse al coche. De ser posible, llévalo en jaula transportadora; es lo mejor.